Leslie Thornton. Estéticas de la incertidumbre

A lo largo de cuatro décadas, la reputada artista norteamericana Leslie Thornton (1951) ha creado un complejo y penetrante corpus cinematográfico y videográfico, caracterizado por los desplazamientos constantes o por su posición intersticial. Algunos rasgos de una obra que se resiste a cómodas clasificaciones son la interrogación de las fronteras y los solapamientos entre medios y soportes; la continua exploración de las posibilidades que brinda una tecnología cambiante; la indagación crítica de las nociones de narración y representación; el cuestionamiento de la obra cerrada o terminada y, en consecuencia, el aplazamiento de su clausura semiótica. De hecho, muchas de sus piezas están concebidas como series capitulares en constante desarrollo y han sido reelaboradas y remontadas durante décadas, como ocurre con la ya clásica Peggy and Fred in Hell (1984-2015) —un hito del cine experimental contemporáneo— o con The Great Invisible (2002-), ambas presentadas aquí en su versión más reciente.

Subrayando estos deslizamientos e inestabilidades, esta retrospectiva —la primera que se le dedica en el Estado español—propone un acercamiento parcial a su obra desde la incertidumbre. La vacilación se toma aquí como una posición espectatorial —inusual y perturbadora, pero sumamente sugerente— y también como una postura epistemológica frente al mundo que nos rodea y las imágenes que lo median. En este sentido, cabe apuntar cómo la obra de Leslie Thornton, que se inició en el ámbito cinematográfico de la mano de destacados artistas experimentales como Stan Brakhage, Paul Sharits, Hollis Frampton, puede situarse en una línea que emana de la tradición de la vanguardia y rastrea el viraje del cine estructural hacia la nueva narración en la década de los 1970s y 1980s. Eso sí, en su caso, nos enfrentamos a “narraciones” plagadas de hiatos y en las que las convenciones representacionales se ven sometidas a una firme interrogación, a través de mecanismos como la fragmentación, la yuxtaposición de imágenes y de sonidos y la descontextualización y reubicación de voces, figuras, objetos y materiales de archivo dispares. Así, cuando la artista adopta formas narrativas genéricas como la ciencia ficción (Peggy and Fred in Hell), la biografía (The Great Invisible), el recuento histórico (Let Me Count The Ways, They Were Just People,) o el diario de viajes (Philosophers Walk on the Sublime), estas formas pueden ser consideradas como dispositivos que si bien permiten adentrarnos en territorios o códigos a priori familiares, pronto adquieren una extrañeza tan inusual como fascinante. Sus obras, a menudo, transmiten la sensación de que personajes y figuras vagan en un universo de signos de carácter contradictorio; signos a los que tienen que enfrentarse (y nosotros/as con ellos/as) para ser sujetos legibles, para cuestionar su propia legibilidad en términos subjetivos y sociales  e, incluso, para dotar de sentido al contexto cultural en el que se enmarcan. Ya sea la adolescente Peggy cantando estrofas de la canción de Michael Jackson, Billie Jean (y su desconcertante “be careful what you do, because the lie becomes the true”); la pequeña Jennifer que desafía con sus gestos una voz en over masculina que le interpela de forma autoritaria mientras juega traviesa con una cerilla (Jennifer, Where Are You?); las mujeres saharahuis representadas en postales eróticas vintage que se despliegan sobre imágenes en baja calidad del Hollywood actual (Sahara/Mojave); o la propia cineasta confrontada a un pasado histórico traumático como el bombardeo a Hiroshima desde una perspectiva, parcialmente, autobiográfica (Let me Count the Ways) o a la experiencia de aprehender una dimensión estética absoluta y elusiva como lo sublime (Philosophers Walk on the Sublime). Es en la hibridación, en la cualidad multicapa de su obras y en los huecos entre estas capas donde radica e carácter inagotable de sus filmes —esa continua re-visión que la propia cineasta vindica como praxis artística—, así como el cuestionamiento de nuestras certezas, a menudo con la voluntad de romper unas prácticas culturales que perpetúan estereotipos.   

Así, desde un punto de vista temático, las piezas que componen el ciclo y que cubren un amplio espectro temporal —al incluir tanto sus primeros trabajos como un fragmento de una pieza todavía inconclusa, They were just people (2016) proponen meditaciones de importantes discursos sociales que circulan en la esfera pública. Las preocupaciones centrales que atraviesan las obras de Thornton aquí seleccionadas son la concepción de la identidad como flujo, las reflexiones en torno a la alteridad cultural acentuando el lugar central que la feminidad y la sexualidad ocupan en la articulación de los imaginarios coloniales y la concepción de lo exótico, el papel de la tecnología en nuestras vidas o el peso de la historia y las formas de negociar con y abordar las heridas violentas del pasado. Todo ello sin olvidar, o sin desplazar, como se propone desde el título, las formas en que su práctica artística imbrica los aspectos estéticos en una red tecnológica e ideológica más amplia de forma que su cualidad más “inmediata”, la belleza, se ve sometida igualmente a indagaciones y, en ocasiones, a refutaciones . No en vano la propia Thornton se ha definido a sí misma como una “hardcore experimentalist”.

[Retrospectiva comisariada para la 57 edición de Zinebi. Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao]

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