Su Friedrich: Nuevas reglas en la carretera

Como recuerda B. Ruby Rich en el libro Chick Flicks, sus memorias y teorías del movimiento feminista, el ámbito cinematográfico experimental estadounidense de los setenta no podía ser más limitado. Estaba dominado por un selecto círculo de hombres elevados a la categoría de genios por su fino trabajo vanguardista, marcado por la deificación del estructuralismo como la única forma de hacer películas experimentales y por una actitud acrítica respecto a la representación de las mujeres en el cine. A mediados de esa década, una nueva generación de mujeres cineastas –entre las que destaca Su Friedrich, pero también Leslie Thornton o Abigail Child– irrumpirá en ese anquilosado escenario para, parafraseando el título de una de las cintas de Friedrich, dinamitar las reglas existentes y ofrecer nuevas rutas por las que transitaría la vanguardia cinematográfica. Como señaló la propia Friedrich en una entrevista: “Intenté hacer algo diferente […]. Sobre todo, estaba cabreada y pensaba: algunas de estas películas son realmente aburridas, otras tienen potencial, pero están mal hechas y, sobre todo, ¿dónde están las mujeres?”.

Desde esta perspectiva, y sin renunciar a las indagaciones formales, el trabajo de Su Friedrich (New Haven, 1954) contribuye a pavimentar el camino hacia la nueva narración de los ochenta y a dinamitar las fronteras entre alta y baja cultura mediante piezas heterogéneas que incluyen cualquier tipo de material de archivo como fragmentos culturales que modulan nuestras identidades, sueños, pesadillas y deseos. Pese a no ser una figura tan conocida en nuestro país, siguiendo al especialista Willam C. Wees, podemos afirmar que su obra, sin duda, señala un punto y aparte: “No más gigantes”. En un contexto cultural como el de los ochenta, marcado por el auge de las políticas identitarias y el posmodernismo, la figura fetichizada del autor se diluía y, de la mano de cineastas como Friedrich, se concibió como una instancia enunciativa encarnada y localizada a partir del género y la orientación sexual, como una voz comprometida políticamente, airada, rabiosa, irónica y analítica a partes iguales.

Dentro de su extensa producción fílmica y videográfica, podemos encontrar tres señas: el activismo, la heterogeneidad formal y narrativa en y entre sus filmes, y el tránsito por y
la mezcla de las principales modalidades cinematográficas (ficción, experimental y vanguardia). Esta sesión enmarcada en el programa “Radicales libres” nos asoma a dos de estas líneas (en su caso, difusas). Por un lado, el alegato a favor del matrimonio homosexual que propone First Comes Love (1991); una cinta donde, más allá su carácter político coyuntural (pero lamentablemente vigente), la cineasta adopta una mirada documental casi etnográfica de forma que la reivindicación convive con el análisis de los patrones performativos propios de un ritual como el casamiento y, de hecho, la banda
sonora, formada exclusivamente por célebres canciones pop románticas, opera como contrapunto a esta doble posición observacional y analítica. Por otro lado, la introspección en clave autobiográfica que elabora en Sink or Swim (1990), film en el que disecciona las estructuras culturales que sustentan el modelo de familia heteropatriarcal, a la hora de pautar los roles de género y los comportamientos afectivos, apuntando precisamente cómo la identidad es fruto del lenguaje, fruto de la cultura. Desde la fragilidad y la vulnerabilidad, pero con una posición desplazada (unas memorias en tercera persona con voz infantil), en Sink or Swim emerge un “yo“ inter-subjetivo, que se construye y diluye entre multitud de referencias culturales –desde soap operas hasta mitos griegos–, experiencias, personajes y una estructura abierta en la que se solapan las capas de significado. Ambas son piezas que van de lo singular a lo colectivo, del sentimiento a lo culturalmente codificado, de la vanguardia al documental. O como indicara Su Friedrich, de una resistencia confesa para adaptarse a las convenciones genéricas y, simplemente, no saber. En sus propias palabras: “Solo hago lo que hago”

[Texto publicado en el programa de mano de Filmoteca Española, Febrero 2018, para el ciclo Radicales Libres]

 

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